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07.sep.2009. (El Diario de Hoy). Pérdidas por más de ocho millones de quintales de maíz, equivalentes a la producción de 100 mil manzanas de tierra cultivadas, revela un estudio realizado por la Cámara Agropecuaria y Agroindustrial de El Salvador (Camagro).
Pérdidas por más de ocho millones de quintales de maíz, equivalentes a la producción de 100 mil manzanas de tierra cultivadas, revela un estudio realizado por la Cámara Agropecuaria y Agroindustrial de El Salvador (Camagro).
Esta reducción en la producción de maíz podría significar el desabastecimiento del grano en el mercado nacional, a partir del segundo trimestre de 2010.
Las autoridades del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) tenían proyectado que este año se alcanzara una producción de 17 millones de quintales de maíz, sin embargo, por los daños causados en las cosechas debido a la irregularidad del invierno, Camagro estima que la producción pueda disminuir en siete u ocho millones de quintales.
El director ejecutivo de Camagro, Oscar Albanés, estima que las pérdidas representan cerca de 100 millones de dólares y de no aplicarse los planes de contingencia a tiempo se podría enfrentar un desabastecimiento y alza del grano en el mercado local.
El estudio de la gremial fue realizado en agosto y su resultado refleja un fuerte distanciamiento de las cifras que maneja la estatal agrícola.
El MAG estima que las pérdidas ascienden a dos millones 188 mil quintales de maíz, lo que equivale a la producción de 39 mil 353 manzanas.
En términos económicos, el ministerio apunta que las pérdidas alcanzarían un monto de 28 millones 444 mil dólares. Lo cual representa un 12.8% de las cosechas de maíz para el presente año.
La diferencia en las cifras de pérdidas, según explica Albanés, se debe a que el MAG no ha tomado como pérdidas los sembradíos de alrededor de 30 mil manzanas que no lograron alcanzar un desarrollo normal y que los agricultores lo ha utilizado como pasto o forrajes para el ganado.
Ante esta situación, Camagro ha propuesto un plan de contingencia a las autoridades de Agricultura. Así, entre las medidas que se pretende desarrollar es la habilitación de distritos de riego, tanto de Atiocoyo Norte y Sur, en Chalatenango y La Libertad, así como el de Lempa Acahuapa, en San Vicente; que en la actualidad está trabajando a menos del 30 % de su capacidad.
Otra de las propuestas es facilitar un paquete de maíz híbrido, con precocidad para que a los 45 ó 50 días el maíz haya floreado y se logre una buena cosecha para contrarrestar el daño.
Esta propuesta, según Camagro aún está en conversación, pero advierte que se debe tomar una decisión oportuna para garantizar la seguridad alimenticia del país.
Muchos distribuidores mayoristas, de las principales plazas del país, estiman que de no aplicarse las medidas necesarias para recuperar las cosechas, el precio del quintal de maíz, a sí como de sus derivados podrían experimentar alzas en sus precios.
Actualmente el precio del quintal de maíz ronda los 18 dólares. Según los detallistas este precio se debe a que hay grano en existencia de la cosecha del año pasado.
Sin embargo, estiman que de no haber una buena producción en la postrera, la tendencia del precio es al alza y podría sobre pasar los 22 dólares.
En años anteriores a la fecha ya hay maíz nuevo en el mercado, pero este año, a consecuencia de la mala cosecha, se espera que entre hasta noviembre.
En El Salvador, según los expertos se consumen cerca de 20 millones de quintales de maíz, de los cuales 16 millones son para consumo directo y cuatro millones de quintales son utilizados por la industria para la fabricación de concentrados y harinas.
Productores se quejan Algunos productores estiman que las pérdidas pudieron haber sido menores si hubiesen tenido el respaldo del MAG.
"En años anteriores cuando se tuvo problemas como éste (sequía) el MAG, nos ayudó con plaguicidas y fungicidas, ya que cuando se presentan las sequías las plagas aumentan en la cosecha", sostiene Ricardo Rosales, productor del Bajo Lempa.
Esto se ha reflejado en buena parte de la cosecha que se perdió, no por la falta de agua si no por las plagas que acabaron con la mazorca en la zona litoral del país, específicamente en la zona paracentral donde el mayor daño lo causaron las plagas.
Los campesinos, en su mayoría, que hacen indispensable el maíz como parte de su dieta ven con tristeza y frustración la pérdida total de éstas.
Para poder sembrar, la mayoría de los productores rentan terrenos a cooperativas o propietarios particulares. Incluso tienen que incurrir en préstamos para poder obtener insumos agrícolas.
Por su parte, el productor Neftaly Lazo, de 37 años, asegura haber invertido más de mil 500 dólares en las dos manzanas cultivadas pero que se perdieron por "la seca", como él dice. A pesar de eso decidió resembrar el segundo cultivo y espera que lo que resta del invierno sea más favorable.
"Ojalá que sea mejor, que llueva más, porque esta vez solo llovió para que florearan las plantitas, no cuajaron las mazorcas, se han quedado muy pequeños los elotes", expresa preocupado.
La cosecha del grano representa todo para estas familias que concentran sus esfuerzos y escasos ingresos para trabajar la tierra. Así, la esperanza de la familia Lazo era obtener unos 140 quintales por las dos manzanas cultivadas, lo cual les generaría unos tres mil dólares de ingresos.
En la zona del Bajo Lempa, los estragos en los cultivos se observan en grandes extensiones, muchos abandonados y otros en los cuales los campesinos tratan de rescatar algo de las plantaciones que no alcanzaron su desarrollo óptimo.
Muchos agricultores se arriesgan a adquirir cuantiosas deudas con la esperanza de pagarlas una vez haya salido la cosecha.
José María Amaya Morales es uno de los que se atrevió a invertir más de cuatro mil dólares en las cinco manzanas de tierra que había preparado, sin embargo, considera que no obtendrá lo suficiente para el consumo de sus familia y menos para vender.
Los agricultores consideran que si el gobierno no toma las medidas necesarias para paliar los cuantiosos daños en las cosechas, los salvadoreños están condenados a experimentar un posible desabastecimiento y alza desproporcionada en el precio del maíz y sus derivados.
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