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Las deficiencias de vitaminas y minerales, conocidas también como el hambre oculta, afectan aproximadamente a 2 billones de personas, es decir, a un tercio de la población mundial. Los principales grupos afectados se encuentran en países con poco desarrollo económico y social, donde grandes conglomerados humanos no tienen acceso a una alimentación variada y son susceptibles a infecciones por vivir en entornos insalubres y con escasos servicios básicos y de salud.
Las deficiencias de vitaminas y minerales, conocidas también como el hambre oculta, afectan aproximadamente a 2 billones de personas, es decir, a un tercio de la población mundial. Los principales grupos afectados se encuentran en países con poco desarrollo económico y social, donde grandes conglomerados humanos no tienen acceso a una alimentación variada y son susceptibles a infecciones por vivir en entornos insalubres y con escasos servicios básicos y de salud.
Dentro de estas poblaciones, los niños pequeños y las mujeres, resultan ser más vulnerables a padecer deficiencias por sus elevadas demandas nutricionales a causa del crecimiento y la reproducción. A nivel mundial las principales deficiencias son por falta de yodo, vitamina A, hierro, ácido fólico, vitaminas del complejo B y zinc. Los efectos de estas deficiencias inciden directamente en la salud y productividad de las personas que las padecen, y de la sociedad en general, causando muchas veces daños irreversibles como retraso mental, ceguera, infertilidad, retardo en talla y además son contribuyentes de la morbilidad y mortalidad infantil y materna.
En esta sección encontrarás datos epidemiológicos de estas deficiencias en El Salvador, base de datos sobre programas, proyectos, instituciones públicas y privadas que trabajan en este campo, publicaciones y artículos de interés, materiales educativos y más.
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